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jueves, 25 de abril de 2013
miércoles, 11 de abril de 2012
domingo, 29 de enero de 2012
Risa Chistes Verídicos

No dejes de sonreír, a pesar de los problemas de la vida, ya que...¿Que medicina es mejor que la risa?
Ella no se compra, ni se adquiere con dinero, solo basta conseguirla mirando y recordando a tu Creador quien te formo, y te AMA y te prometió magnificas bendiciones si tomado de su mano vas caminado por tu vida. Ríe por tu familia, hijos, padres y seres queridos, por lo que tienes o no. Vamos hoy yo te invito a sonreír dejando atrás todo lo que sabes que te ha hecho de una manero u otra mal, Recuerda que Jesús te AMA
Nuevos chistes Cristianos (25/01/2012)
Después de un largo día de predicación, el pastor iba manejando a su casa con su esposa. Volviéndola a ver, le dijo: “Mi amor, que cansado estoy.” La esposa respondió, “Yo estoy más cansada que tú.” “Pero, ¿cómo?” dijo el pastor. “¡Yo tuve que predicar cuatro sermones!” “Sí, y yo tuve que escucharlos todos,” respondió la esposa.
Sucedió que un pastor estaba en la predicación, y estaba hablando de la perfección. Él preguntó a la congregación, “¿Quién es PERFECTO?” Al instante se puso de pie un hermanito y le dijo, “YO SOY PERFECTO, porque así me pusieron mis padres.
En un viaje se dirigían a realizar una campaña, se rompió el freno del bus en el que iban. Mientras tanto, un joven líder se quedó dormido en el último asiento del bus. Al ver que el bus no tenía frenos, una hermana que sólo iba los domingos a la iglesia comenzó a orar en voz alta y muy desesperada. Todos los hermanos empezaron también a orar y a arrepentirse de sus pecados. El hermano que estaba detrás se despertó y dijo, “Si esto pasa en el bus ahora, ¡¿cómo será en la campaña?!”
Después de predicar acerca de los dones espirituales, un hermano vino y le preguntó al pastor, “Pastor, ¿qué hago? Yo sólo tengo un don y es el de criticar, que hago con el?” El pastor, después de pensarlo, le dijo: “¿Recuerda que el hombre que tenía sólo un talento se fue y lo enterró?” “Sí,” contestó el hermano. “Yo le recomendaría que hagas lo mismo con tu don.”
Un misionero, tenía fama en toda la región de su piedad. Cierto año, su cosecha de papas fue casi nula. Mientras sacaba las papas de la tierra, Satanás le dijo: “¡Ya ves, que bien te paga tu Padre por todo lo que has servido este año! ¡Je je! ¡Mira que papas tan chiquitas!” “¡Vamos, Satanás!” exclamó . “¿Con qué otra vez hablando mal de mi Padre, eh? ¡Bendito sea mi Padre! ¡Caray, cuando te servía a ti no tenía ni una papa! !Doy gracias a mi Padre por estas papitas!”
Una pareja cristiana decidió salir de vacaciones a la playa para celebrar sus 40 anos de casados. Cuando llegaron al lugar, ambos se pusieron sus trajes de baño. Cuando el esposo se fijó bien en como lucía su señora de 60 años en traje de baño, miró al cielo y dijo: “Oh Señor, ¡cuánto me gustaría tener una esposa 30 años más joven!” Enseguida Dios cumplió su deseo, y lo convirtió a él en un anciano de 90 años.
Este es un chiste verídico.] Un hermano fue invitado a comer a la casa de otros hermanos. Por ser el invitado, los anfitriones le dieron el privilegio de bendecir los alimentos. El hermano, para hacerse ver como que llevaba una vida de oración, oraba largo y tendido, y decía, “¿Qué más Te digo, Señor? ¿Qué más Te digo?” Luego de diez minutos de repetir “...¿Qué más Te digo, Señor?”, otro hermano dijo, “Diga amén, hermano, diga amén.”
Cierto día un pastor predicando dijo, “Que se pongan en pie los hermanos que se van para el cielo.” Toda la congregación se levantó y gritaba con júbilo, pero un hermanito se quedó sentado. El pastor le dijo, “Hermano, ¿usted no quiere ir al cielo?” El hermanito contestó, “Pastor, es que va mucha gente. Yo mejor me espero el segundo viaje.”
Había un pastor evangelista que era muy reconocido e invitado por muchos para ir a predicar a sus iglesias. A él no le gustaba viajar en avión, así que tenía su chofer y adonde quiera que lo invitaban su chofer lo llevaba. Un día su chofer le dijo, “El trabajo que usted hace es muy fácil. Siempre predica los mismos mensajes y le dan buenas ofrendas. Yo lo haría, y mejor que usted.” El pastor le respondió, “Bueno, ¿qué te parece la próxima invitación a predicar, tú predicas, y yo soy tu chofer?” “De acuerdo,” respondió el chofer. Luego, una iglesia bastante grande invitó al pastor. El chofer se puso el traje del pastor y el pastor el traje de chofer, y llegaron a la iglesia. Subió el pastor (chofer) y predicó un tremendo sermón, dio la invitación, y muchas decisiones fueron tomadas. Cuando se disponía a bajar de la plataforma, subió el pastor anfitrión y le dijo, “No se baje, pastor.” El pastor anfitrión preguntó, “¿Alguien de los hermanos tiene una pregunta para el pastor invitado?” En medio de la muchedumbre alguien se levantó y preguntó, “¿Qué opina usted de las 70 semanas de Daniel?” El 'pastor' se quedó perplejo y dijo, “Disculpe, no escuché su pregunta.” La persona repitió, “¿Qué opina usted de la profecía de las 70 semanas de Daniel?” El 'pastor' respondió, “Su pregunta es tan fácil, pero tan fácil que mi chofer se la contestará.”
Un pastor americano miró a los hermanos parados en la iglesia. Como no hablaba muy bien el español, en vez de decir, “Vénganse todos, que aquí hay bancas,” él lo dijo así: “¡Vénganse toros, que aquí hay vacas!
Había una hermana que tenía bastantes pecas en su cara. Estando un día en la iglesia, se le acercó una niña que le dijo, “Hermana, tú te vas a ir derechito al infierno.” “¿Pero por qué?” preguntó la hermana. “¡Porque tú no más pecas y pecas!” contestó la niña.
[¡Cuidado, padres!] Un maestro de escuela Dominical le preguntó a un niño, “¿Qué vas a hacer cuando crezcas?” El niño le respondió, “Lo que hace mi papá.” El maestro le dijo, “¿Qué hace tu papá?” El niño contestó, “Él manda a mi mamá con nosotros para la iglesia, y él se va para el campo a jugar pelota.”
Había dos hermanos de la iglesia. Uno de ellos trabajaba en una carnicería. Llegó el hermano a la carnicería y le dijo al empleado: “Hermano, ¿me fía dos kilos de carne?” El empleado le dijo, “No puedo.” Le dijo el otro: “Pero somos hermanos.” El empleado le contestó, “Somos hermanos en el Espíritu, pero no en la carne.”
Un evangelista vino a predicar a la iglesia. De agradecimiento, una pareja de hermanos lo invitaron a comer. Cuando se sentaron a comer, la hermana sirvió arroz, y más arroz. Finalmente el esposo le dijo a su esposa, “Mi hija, trae el pollo.” El evangelista, ya lleno de arroz, dijo, “No hermanos, gracias.” La hermana dijo, “No, ¡el pollo es para que se coma todo el arroz que tiró en el suelo!”
Un niño de cinco años aprendió sobre la creación en la escuela Dominical. Aprendió que Dios creó al hombre (Adán) y a la mujer (Eva) de la costilla del hombre. La siguiente semana se le presentó un dolor al niño en el costado. Su mamá le preguntó que le pasaba, y él le contestó, "Creo que voy a tener una esposa."
Unos ancianos cumplían anos de casados, y dijo el hermano, "Te voy cantar un canto." Le cantó "Descansa Ya." Luego dijo la hermana, "Yo también te voy a cantar un canto," y le cantó "Eres Polvo y Nada Más."
Un pastor dijo a su iglesia, “Hermanos, necesito levantar una ofrenda para mi Mercedes.” Luego, la iglesia le dio una buena ofrenda. Al domingo siguiente, el pastor llegó a la iglesia con un Mercedes Benz del año, y la iglesia le dijo, “Pastor, ¡usted nos engaño!” El pastor respondió, “Yo no los engañé. Les dije que quería la ofrenda para mi Mercedes.
En una ocasión un ateo estaba dando una charla acerca de la 'no existencia de Cristo.' Él decía, “Cristo no existe decía, nadie lo ha visto, ha sido un invento para engañar a la gente,” y continuó arremetiéndola contra Jesucristo. Al terminar la charla, invitó a los oyentes que tuvieran preguntas a preguntar lo que quisieran. Entonces, se levantó un hombre cristiano que había sido alcohólico y drogadicto. El cristiano estaba comiendo una naranja, y preguntó, “Señor ateo, ¿Esta naranja que estoy comiendo está dulce o ácida?” El ateo, muy enojado, le contestó, “¿Cómo voy a saber si no la he probado?” El cristiano le respondió, “Entonces, ¿Cómo usted puede asegurar que Cristo no existe, si no lo ha probado? Solo los que hemos probado a Cristo sabemos que Él es real y verdadero.”
Un pastor dijo a su hijo de siete años que no le podía comprar juegos electrónicos que usaran armas de fuego. Cuando el niño inquieto preguntó por qué, el papá le dijo, “Esos juegos son muy violentos, y no se los compraré.” El niño respondió, “Yo leí en la Biblia que varios apóstoles utilizaron armas de fuego.” El desconcertado pastor exclamó que no era cierto, pero el hijo insistía que sí lo había visto. Finalmente el papá le dijo, “Por favor, muéstreme dónde la Biblia dice que varios apóstoles usaron armas de fuego.” El hijo le comentó, “Pablo escribió sobre unas e-PISTOLAS, Pedro escribió sobre unas e-PISTOLAS, Juan escribió so…”
La mamá se acercó a su hijo de 3 añitos, que estaba orando, y le escuchó decir, “Dios, mira a todas las cucarachitas, porque mi mamita las está matando.”
Un pastor invitó a un predicador a su iglesia de muchos miembros. Sin embargo, cuando el predicador llegó a la iglesia, el único que estaba presente era el pastor. Entonces, el predicador preguntó al pastor, “¿Qué vamos a ser?” El pastor le dijo, “Mire varón, yo tengo una finca y un gran grupo de gallinas. Cuando llevo el alimento y encuentro a una sola gallina, yo le echo el alimento a esa sola gallina. En pocas palabras, varón, déme el mensaje a mí. Si la iglesia no vino, se perdió de la bendición. Entonces, empezó el predicador a dar el mensaje. Pasó una hora, pasaron dos horas. Después de dos horas y media, el predicador terminó el mensaje, y le preguntó al pastor, “¿Qué tal estuvo el mensaje?” El pastor dijo al predicador, “El mensaje estuvo bueno, pero a mi se me había olvidado decirle algo. Cuando voy a echar el alimento a las gallinas y encuentro a una sola, no echo todo el alimento a esa sola gallina. Le echo el alimento que toca a esa sola gallina, y guardo el de las otras gallinas
Le preguntó una niña de siete años a su mamá, “Mamita, ¿cuándo vamos a tener vacaciones en la iglesia como en la escuela?, ¡porque yo ya estoy aburrida!
Había un cristiano recién convertido comprando pan en una panadería . Cuando de repente el humilde hermanito vio un afiche de la ciudad de Roma, le preguntó al dueño de la panadería de donde era él. El italiano le contestó que él era de Roma. El ferviente y celoso hermano comenzó a recriminarlo y regañarlo. Molesto, el cristiano le dijo que no le compraría más pan, y que de inmediato le devolviera su dinero, mientras el italiano quedó desconcertado. El furioso hermano se retiró de la panadería. En eso iba pasando un hermano más antiguo que pertenecía a la misma iglesia del indignado hermano. Éste se le acercó y preguntó al hermano recién convertido, “¿Qué pasó?” El hermanito le dijo con voz exaltada, “Descubrí a un romano vendiendo pan, y me dio ira, pues los romanos injustamente fueron los que crucificaron al Señor. El hermano más antiguo le dijo, “Pero hermanito, ¡eso sucedió hace más de dos mil años!” El hermanito, con voz baja y mucha pena, le dijo, "Sí, pero recién me enteré esta mañana.
En una ocasión una hermana que estaba muy bien vestida se le acercó a una de los jóvenes y le dijo, “Fulana, que bien te ves.” Ella le contestó, “Yo lo sé. Sin embargo, tú no te ves tan bien. Perdona que te lo diga, pero tú sabes que yo soy bien sincera.” El hermano le contestó, “Oh, no te preocupes. Yo, sin embargo, ¡soy bien hipócrita!
Una vez una pareja invitaron a un evangelista a quedarse en su casa mientras duraba la campaña en su iglesia. Una noche, mientras la mamá preparaba pollo para la cena, el niño menor empezó a pedir pollo, diciendo “Yo quiero mi pollo.” “Todavía no está,” le respondían, pero el niño seguía insistiendo cada cinco minutos. El papá, cansado de la actitud del niño, se quitó el cinturón y mientras lo castigaba le decía, “¡TENGA SU POLLO! ¡TENGA SU POLLO!” El evangelista se levantó para irse a dormir, pero los hermanos le dijeron, “Hermano, no se acueste todavía, ya le vamos a dar su pollo.” Pensando que le iban a dar del mismo pollo que le dieron al niño, el evangelista respondió, “No gracias, no tengo hambre.
Había un pastor con tres hijos. Un domingo se formó un revuelo al terminar la escuela Dominical debido a que el hijo más pequeño de siete años estaba fuertemente aferrado a una de las bancas de la iglesia y no quería irse de la misma. Todos estaban confundidos y no sabían que pasaba con el niño. Su madre no lo pudo sacar de ninguna manera. Un ujier preguntó al niño, “Luisito, ¿por qué no quieres ir a tu casa?” El niño respondió, “Me gusta la iglesia, y que desde ahora me mudo a ella.” Sus hermanos no entendían tal actitud y llamaron a su padre, quien era el pastor. Su padre le preguntó el motivo de querer vivir en la iglesia, y el niño delante de todos dijo, “Papá, me quiero quedar aquí todos los días, pues aquí soy más feliz que en casa.” Su papá le volvió a preguntar, “¿Por qué, hijo mío, dices eso?” El niño, con lágrimas, le dijo que allí él observaba que su papá era amable con todos, que hablaba bien de los demás, que sonreía y no gritaba, que les trataba con mucho amor a él y sus hermanos y sobre todo, que él nunca había visto que allí su papá le pegara a su mamá. Estas cosas desaparecían al llegar la familia a la casa, y por este motivo él quería vivir siempre en la iglesia
[Este es un chiste verídico.] Un pastor estaba diciendo a un amigo que el Espíritu Santo no tenia carne, no tenía huesos y no tenía sangre, porque es espíritu. El hijo de cinco años del pastor escuchó el diálogo, y luego exclamó a su padre, “Papá, entonces el Espíritu Santo es puro cuero.”
Había un hermanito que le gustaba resolver problemas difíciles, abriendo al azar la Biblia y colocando su dedo con los ojos cerrados en cualquier página. Él tomó lo que leyera como una orden directa de Dios. Una vez el hermanito decidió aplicar su método. Abrió la Biblia y colocó su dedo al final de Mateo 27:5, “Salió, y fue y se ahorcó.” Él cerró rápidamente la Biblia y después de orar, volvió a abrirla. Esta vez señaló justamente la última parte del Lucas 10:37, “Ve, y haz tú lo mismo.” El hermano, sorprendido y con cierta molestia por lo que leía, repitió la operación. Esta vez señaló justamente la última parte de Juan 13:27, “Lo que vas a hacer, hazlo más pronto.” Desde ese momento, el hermano dejó de practicar dicha costumbre.
Un hermano que recién había sido operado del corazón, recibió una herencia de un millón de dólares. Sus familiares, preocupados por como debían darle la noticia, decidieron enviar al pastor. Éste llegó a la casa del hermano y empezó con lo usual, “¿Cómo está hermano, como se siente?” Ya entrados en conversación, el pastor le preguntó, “Hermano, ¿si usted recibiera una herencia de un millón de dólares, que haría?” El hermano, sonriendo, le contestó: “Pastor, si eso sucediera, yo le daría medio millón a usted.” En ese instante le dio un ataque al corazón al pastor.
Un evangelista, después de su excelente predicación sobre el tema “El poder de la sanidad de Dios y el de cuidar lo que comemos,” dijo, “No debíamos comer embutidos de cerdo, entre otros alimentos.” Al finalizar dijo, “Pase al frente de la tarima los enfermos, para que yo coloque mis manos sobre ellos.” Pasaron varios y él oró. El último enfermo tenía en su cabeza un gran golpe (hematoma). El pastor colocó sus manos sobre la protuberancia, y comenzó a gritar por el micrófono, “Ahora, sal chichón. Te digo, sal chichón, salchichón.
Estuvimos dos encargados de limpiar la iglesia un domingo. Nos quedamos cortos de dinero, y tuvimos que comer y comprar artículos de limpieza. Yo dije a mi compañero, “Esteban, tenemos 60 pesos. Si compramos comida, no limpiamos.” Esteban me respondió, “El justo por fe vivirá. Compra los artículos de limpieza, que vamos a comer.” Así yo lo hice sin pensar, aunque tenía hambre. Después de la reunión, unos hermanos nos invitaron a comer. Me miró Esteban y me dijo, “¿No te dije que el justo por fe vivirá?”
miércoles, 18 de enero de 2012
sábado, 10 de diciembre de 2011
LA PRÁCTICA DE LA HOSPITALIDAD
La práctica de la hospitalidad es una hermosa virtud cristiana la cual las Escrituras nos exhortan constantemente por precepto y ejemplo, esa bondadosa y generosa recepción del prójimo al abrigo y cuidado del hogar de uno, se ha llamado la gloria del hogar y la flor de la vida hogareña. En un justo y adecuado adorno de la doctrina de Dios nuestro Salvador. La esencia misma de la doctrina integral de Dios es su gracia abundante y generosa que fluye en bendiciones divinas hacia el hombre pecador. La hospitalidad del cristiano a su prójimo es una pequeña manifestación de esta misma gracia fluyendo por el canal de su corazón redimido.
Las epístolas del Nuevo Testamento, las cuales exponen completamente esta maravillosa gracia de Dios, urgen la práctica de la hospitalidad como una parte vital del cristianismo práctico. Entre los cristianos primitivos, se dice, que la hospitalidad era tal marcado rasgo de sus vidas, que aún los gentiles de alrededor los admiraban por ello. Mirando a las exhortaciones de las Escrituras, vemos de Romanos 12: 9.21, que uno de los muchos preceptos los cuales forman la santa ropa del cristiano vivo, es: "practicando la hospitalidad". Así también uno de los requisitos para ser "obispo" o "sobreveedor" es que debe ser "hospedador" u "hospitalario (I Tim. 3: 2; Tito, 1: 8).
Pero la hospitalidad no ha de ser sólo demostrada a los que amamos y conocemos; ha de ser mostrada a los desconocidos de igual modo. Así Hebreos 13:2 nos instruye, "No os olvidéis de la hospitalidad, porque, por ella, algunos hospedaron a los ángeles". Aquí se hace referencia al bello acto de Abraham y Sara en Génesis 18, cuando ellos diligentemente prepararon una comida personal para los tres forasteros que vinieron a la puerta de la tienda de ellos, y más tarde demostraron ser dos ángeles y Jehová Dios mismo. Los benditos resultados de mostrar hospitalidad a los extraños es de ese modo ilustrada, como muchos ha probado desde entonces.
La falta de hospitalidad
'Uno de los rasgos admirables del patriarca Job era, que él abría sus puertas a los viandantes, y el forastero no posaba en la calle (Job 31:32), mientras los días de decadencia y apartamiento de Dios y Su voluntad por Su pueblo están caracterizados por la falta del mismo. Esto se nota en los días de los Jueces (Juec. 19: 15 - 18), cuando el pueblo de Dios estaba en muy bajo y mal estado de alma. En ese tiempo cierto levita y los que le acompañaban vinieron a la ciudad de Gabaa, de la tribu de Benjamín y se sentó en la calle cuando el día declinaba "porque no hubo quien los acogiese en casa para pasar allí la noche". El tuvo que decir: "Mas voy ahora a la casa de Jehová, y no hay quien me reciba en casa". Más tarde, sin embargo, un anciano de Efraim, que moraba como forastero en Gabaa, se acercó y lo llevó a su casa.
En nuestros días de Laodicea, de tibieza y un estado de alma autosatisfecho, necesitamos percatamos, no sea que esta misma falta de hospitalidad se convierta en característica de nuestros hogares. En medio de las complicadas y agobiantes condiciones de vida del presente, la práctica de hospitalidad puede hacerse más difícil pan algunos, y para nuestras mentes, la falta de ella puede ser plausiblemente excusada. ¿Pero es ello así ante la santa vista de Dios? ¿Cómo parece ante El Quien escudriña los riñones y el corazón?, ¿estuvieron los cristianos primitivos en mejores circunstancias que nosotros para practicar la caridad? ¿Y son las exhortaciones en las Escrituras en cuanto a la hospitalidad de menor aplicación a nosotros en nuestros dais de prueba que a ellos en sus días? Examinemos de nuevo seriamente la cuestión, y sed hallados sobresaliendo en la excelente virtud de la hospitalidad.
- La Sunamita
Pero nótese la simplicidad de la cámara para hospedar de esta sunamita y su hospitalidad. Ella contenía sólo las cosas necesarias para el descanso físico y comunión y refrigerio espirituales. Una cama para dormir, una mesa para leer o escribir sobre ella, un taburete para sentarse y un candelero por el cual alumbrarse, constituían el mobiliario de aquella habitación. ¿No hay aquí un estímulo para aquellos de medios sencillos para practicar la caridad de igual manera? No es con frecuencia el orgullo de la vida la que gusta de ostentar opulencia ante los huéspedes y alternar con otros la causa yaciente de la falta de hospitalidad? Que podamos todos aprovecharnos de, y andar en la simplicidad de esta gran mujer de Sunem y ser hallados en "la simplicidad que es en Cristo" (2 Cor. 11: 3). "El hombre mira lo que está delante de sus ojos, más Dios mira el corazón" (I Sam. 16: 7). Es la bondad y el amor del corazón lo que cuenta en la hospitalidad, y no las abundantes y maravillosas aportaciones que uno pueda o no pueda estar dispuesto a suplir. Esto está más tarde sostenido por Pedro en las palabras de I Ped. 4:9: "Hospedados los unos a los otros sin murmuraciones". Todo lo que uno posea, poco o mucho, debe ser compartido con otros de voluntad. Es el espíritu en el cual se hacen las cosas lo que cuenta más que lo que se hace.
Las palabras del Señor en Mateo 10:42 son adecuadas en relación con esto: "Cualquiera que diere a unos de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, en nombre de discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa". Aquí está la promesa segura de recompensa por la hospitalidad brindada como al Señor, aún por un acto tan pequeño como dar un vaso de agua fría.
LO QUE CUESTA SER UN GANADOR DE ALMAS
El convertirse en un ganador de almas es un proceso que dura toda la vida, es conocer y aplicar un arte que solo puede ser enseñado por Dios a hombres dispuestos totalmente a morir a su voluntad, a su Yo, a ser marionetas humanas movidas por los hilos del Espíritu Santo. Dios busca hombres con corazones moldeables que permitan que sus deseos se hagan realidad por medio de Él a pesar de los duros golpes que se reciben al ser formados como discípulos de Cristo.
"Morir para vivir", es lo que dice Dios a los hombres que desean ganar almas, es el vivo ejemplo de Jesús en la cruz del calvario, morir a mis deseos, a mi vida, a mi voluntad, negarme a mí mismo para que muchos otros que andan en tinieblas resuciten de su muerte espiritual y tengan vida eterna.
Pero qué se debe hacer o cuánto puede valer o cuál es el precio que debo pagar para obtener el privilegiado título de ganador de almas frente a Dios? Cuando se tiene el sincero deseo de ganar almas, no tenemos que hacer algo más, Dios lo hace todo, Dios nos usa de forma sobrenatural iniciando con la formación de nuestro carácter, formando el Cristo en nuestra vida, para esto es necesario identificarnos con la necesidad de Dios, recuperar las almas que Satanás se ha robado; Dios pone el sentir en nuestro corazón, ese dolor profundo por los perdidos, esa compasión que Jesús tuvo en Mateo 9:36. Dios cambia nuestros ojos físicos por los espirituales permitiendo ver en cada persona un alma de infinito valor, de recordar los momentos en que estábamos muertos en nuestros pecados, del dolor que sentíamos y el refrigerio que obtuvimos al aceptar a Jesús como el Señor y director de nuestra vida.
Un estilo de vida correcto, intachable, una copa limpia y reluciente es el lugar donde Dios derrama de su unción, de su poder, de su autoridad, es el sitio perfecto para que su presencia se haga real convirtiendo al más tímido y temeroso de los hombres en un arma fuerte y poderosa, demoledora de fortalezas y un campeón ganador de almas. El estilo de vida se observa en el hombre en la medida en que este viva lo que predica. ¿Cómo alguien puede ganar almas o hacerle creer el evangelio a alguien cuando este ni siquiera lo cree?, ¿Con qué autoridad podría predicar cuando no vive lo que dice? Es necesario que el ganador de almas no tan solo crea sino viva lo que instruye. El estilo de vida va unido a la oración, la oración es el medio por el cual Dios forma el carácter del hombre, transforma lo más profundo de su ser y es la mejor escuela para un ganador de almas. Es en su presencia donde realmente Dios hace pedazos nuestra vida, arranca de nosotros el Yo, derrama de su amor y compasión, nos da armas y nos incorpora en la lista de su poderoso ejército; es realmente en la oración donde nos introducimos en el mundo espiritual y nos enfrentamos a Satanás para arrancar de sus garras las almas que ha robado a Dios, es en el mundo espiritual donde luchamos y ganamos la verdadera batalla y es por medio de la oración donde nos convertimos en ganadores de almas por excelencia.
El ganar almas para Cristo no es solo el hecho de que una persona en algún momento de su vida acepte al Señor Jesús como su salvador, este es el primer paso, el ganar almas es el largo proceso de consolidar, discipular y enviar a los creyentes a ganar a otros y reproducir en ellos las enseñanzas de Jesús repitiendo una y otra vez la cadena del evangelismo, para esto es fundamental contar con el tiempo no disponible sino necesario para adoctrinar al creyente tal como lo hizo Jesús en su tiempo y como lo haría hoy día.
"Ganador de almas" es el gran título a obtener delante de Dios y no de los hombres y el precio que se debe pagar no es bajo, pero es menor, mucho menor que el que Jesús pagó por nosotros.
"Si Jesús murió por nosotros para ganar nuestra alma, Por qué no
Podemos vivir para El para ganar muchas alma?"
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